Por Matías Adami @matiadami2.
Si se observaba el presente de ambos equipos, Boca era inferior a su rival en todo sentido. El conjunto brasileño venía de golear en condición de visitante por el torneo paulista y además, mantiene una base de jugadores que lograron obtener el Mundial de Clubes. El equipo de Bianchi, por su parte, mostraba más dudas que certezas y recibía a un equipo de gran jerarquía al cual debía superar para mantener las ilusiones de poder clasificar.
La confianza del hincha boquense había disminuido con el rendimiento del equipo en los últimos partidos. Se notaba una leve mejoría pero no era suficiente como para poder superar al último campeón de la Copa Libertadores.
Hasta último momento se dudo de la presencia de Juan Román Riquelme, pero por decisión de Carlos Bianchi, el 10 quedó afuera del banco de suplentes. Otro que estaba entre algodones era Matías Caruzzo. De hecho, horas antes del partido, la defensa titular Xeneize contaba con Lisandro Magallán como primer marcador central. En los últimos minutos se confirmó su presencia y logró estar desde el arranque.
La Bombonera se vistió de gala, una vez más, por la Copa Libertadores. Enfrente, un rival que se hizo respetar pero que vino a Argentina con la intención de llevarse un empate a Brasil.
Desde el minuto uno, los jugadores de Corinthians demostraron que se conformaban con el punto. ¿Cómo? Demorando el juego. Era alevosa la intención del equipo carioca. Boca, con el 4-4-2 como sistema, se adueñó del mediocampo de la mano de Somoza y Erviti – de excelentes rendimientos-. El 5 jugó uno de los mejores partidos con la azul y amarilla en los últimos tiempos. De hecho, se retiró ovacionado. El ex Banfield fue una de las figuras del partido. Fue el dueño del equipo. Apareció la versión más parecida del original Walter Erviti, llegando al área rival, asistiendo, colaborando en la marca, haciendo jugar a sus compañeros…
Otro que volvió a un gran nivel fue Clemente Rodríguez. El lateral izquierdo Xeneize tuvo que marcar a Romarinho, el autor del gol del empate en la final de la Copa Libertadores 2012. Clemente lo manejó con jerarquía e intensidad en la marca. No se sumó mucho al ataque pero a la hora de defender, se lo vio sólido y sin fisuras.
La zaga central, formada por Matías Caruzzo y Guillermo Burdisso, demostró un gran nivel. Firmes tanto por arriba como por abajo. A diferencia de otros partidos, no revolearon la pelota en cada momento. Es probable que la tenue presión del Corinthians les haya dado mayor libertad a la hora de pensar con la pelota en sus pies.
Y un párrafo aparte para Leandro Marín. El nombre que sonaba en Boca hace un tiempo pero que extrañamente nunca había tenido la oportunidad de aparecer. El juvenil de la cantera Xeneize tuve que bailar con la más fea: Emerson. El delantero brasileño había vuelto loca a la defensa boquense en la Copa Libertadores pasada y Marín lo controlo con solvencia. Pedazo de trabajo para el joven de 21 años. Con tan solo 6 partidos en primera debió enfrentar a uno de los mejores jugadores del Corinthians y lo hizo en un alto nivel.
En líneas generales, Boca fue más que un equipo apático que vino a buscar un empate en condición de visitante. Luego del gol de Nicolás Blandi, aceleraron la cuestión e intentaron empatar pero sin muchas ideas. La más clara la tuvo Paolo Guerrero. La pelota se estrelló en el poste luego de la atenta mirada de Orión que rezaba para que no ingrese.
A pesar del buen nivel, terminó el partido con muchos jugadores cansados. Sufrió los envíos aéreos del Timao pero sin gravitar a Agustín Orión, que sigue en un nivel superlativo. Faltando 5 minutos para el final del partido, Pablo Ledesma recibió la tarjeta roja por doble amonestación. La primera, por festejar un gol que no fue y sacarse la camiseta. La segunda, por una infracción en campo rival. En los pocos minutos que había estado en cancha, se lo veía activo y preciso con la pelota en sus pies pero la expulsión cambió todo y abandonó el campo de juego cargado de bronca.
¿Fue la mejor versión de Boca en la era Bianchi? Es posible. Boca estuvo sólido y tuvo movilidad en ofensiva. Tuvo un buen rendimiento como también lo fue contra Lanús o Estudiantes, pero con la diferencia de que ésta vez, el resultado fue positivo.
Ahora, con la mente puesta en el Superclásico, Boca intentará confirmar esa frase que dice “una victoria lleva a otra victoria”. El impulso anímico está, ahora debe mantener el nivel de juego.
La revancha contra el Timao será el 15 de mayo. Hay tiempo para que los jugadores lesionados se recuperen y para que Bianchi pueda pensar con mayor tranquilidad el partido de vuelta.
Después de mucho tiempo, apareció Boca. ¿Y qué mejor que en 8vos de final de la Copa Libertadores?























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