Por Gabriel Corso @GabrielCorso2
Independiente desperdició una nueva chance de engrosar su promedio, luego del empate 1-1 frente a Boca en Avellaneda, en donde se le dio todo a favor desde el primer minuto. Los goles fueron convertidos por Santiago Silva y Morel Rodríguez, en un encuentro que tuvo un penal de Orión atajado a Montenegro, una roja a Cellay, más de diez situaciones claras para el local y un polémico arbitraje de Laverni. El Rojo sigue hundido en el descenso y Boca, con la cabeza en la Copa, suma 6 sin ganar.
Sólo en un deporte como el fútbol no necesariamente gana el que más claramente domina a lo largo del juego. Esa es la gran explicación de por qué los de Gallego no se llevaron los tres puntos en el clásico. Orión, Caicedo y Silva fueron los principales protagonistas del primer tiempo. El primero por haberle atajado un penal a Montenegro cuando apenas corrían diez minutos, tras una falta sobre Leguizamón. El segundo, por haber desperdiciado una y otra vez todas las oportunidades que caían en sus pies. El tercero, el uruguayo Silva, que siempre se empeña en aguarle la fiesta a Independiente. En el medio, Leguizamón también tuvo alguna chance, pero la mayoría fueron despilfarradas por el colombiano. A todo esto, Laverni tuvo dos intervenciones cruciales: la del penal y la roja a Cellay. El penal es indiscutible, pero la roja queda a criterio de cada uno. Era último recurso, pero no todos pueden interpretar si era “jugada manifiesta de gol”, como indica el reglamento. Sí, acertó al principio del partido cuando le anuló un gol a Silva por off-side. El 1-0 llegó a los 39, luego de una gran acción individual de Sánchez Miño.
El segundo tiempo arrancó igual que el primero, pero con la lógica urgencia local, de estar abajo en el marcador. A todo esto, los ánimos se caldearon en el entretiempo, cuando un plateísta le pidió a Gallego la inclusión de Farías, y el técnico le contestó con un “quedáte tranquilo, que termina y me voy”. Pero parece haber sido apenas una calentura del momento. Lo concreto es que el “Tecla” entró, y, como viene sucediendo, también erró goles increíbles, al igual que Caicedo. A los 18 llegó el empate, tras una acción polémica, en que Farías quedó en off-side, Morel Rodríguez agarró el rebote y empató el partido. Y Montenegro. Y Benítez. A medida que pasaban los minutos se sucedían una y otra vez con no-goles increíbles que erraba Independiente. Todo, ante una flojísima defensa de Boca. La última jugada polémica, sucedió cuando Vargas metió un manotazo/codazo que bien pudo haber sido roja.
El empate no le sirve a ninguno. El Rojo sigue sumando preocupación. A esta altura parece depender sólo de Quilmes. El tiempo se agota y sigue sin mostrar señales de vida y hace 4 partidos que no gana. Boca, que solo ganó en la primer fecha, piensa en el partido del miércoles contra Barcelona por la Copa Libertadores.






















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