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08 abril 2013

Fue una cuestión de origen

Por Santiago Creado @sncreado22.


Racing perdió 2 a 0 como local ante un River compacto en el mediocampo, dueño de la pelota y eficaz en sus pocas oportunidades de gol y, de esta manera, dejó escapar una oportunidad de oro para no perderle pisada al líder Lanús.
“El partido se gana en la mitad de la cancha”, dicen algunos sabios del fútbol, y allí River encontró y supo aprovechar las ventajas que le dio Racing, sobre todo con los volantes externos. Con alineaciones parecidas, ambos equipos arrancaron con cuatro mediocampistas, con la pequeña diferencia que ninguno de los externos de la Academia, Camoranesi y De Paul, tienen aptitudes defensivas (el primero es volante de creación y el segundo es un enganche natural), no así Sánchez, que en sus inicios fue lateral derecho, y Rojas, que en Godoy Cruz fue 3. Allí se notó la primera pequeña diferencia rápidamente a la hora de la recuperación de la pelota.
Luis Zubeldía paró una línea de 4 defensores, pero con la limitación, al momento de hacer salida, que su lateral por izquierda fue Leonardo Migliónico, un típico recio marcador central uruguayo. Por este motivo, el local fue siempre previsible en el saque de arco, ya que sus opciones se reducían a jugar con Pillud por derecha o un pelotazo largo a dividir. En este sentido -y como en casi todos-, el equipo de Ramón fue mucho más versátil, debido a sus laterales naturales Leonel Vangioni y Luciano Abecasis (ingresó en final del primer tiempo) que evitaron una presión eficaz por parte del rival en la reposición de juego.
El tercer y último punto a analizar es en la delantera. Racing contaba con Luciano Vietto como único centro delantero, pero sus constantes movimientos hacia los costados dejaban sin peso a la ofensiva. Esta tendencia del jugador a la movilidad denota sus características de media punta o incluso de enlace, como lo hacía en las divisiones inferiores. Recién con el ingreso de Javier Cámpora cerca del final, el equipo tuvo sus oportunidades para empatar el partido. En la vereda de enfrente, Ramón Díaz puso a Funes Mori y a Luna. Si bien tuvieron actuaciones pobres, el simple hecho ser una referencia en ataque ayudaba al desenvolvimiento natural del resto de sus compañeros.
Que River fue superior y que mereció la victoria de principio a fin, como después reconoció Zubeldía, quedó claro. Pero en el análisis, los puntos se los quedó el que estuvo mejor parado en las pequeñeces, es decir, en una simple cuestión de origen.

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