Por Marina Merlo @marimerloo
En un final para el infarto, Rosario Central venció por 2-1 a Crucero del Norte. El Canalla iba perdiendo 1-0 y se llevó la victoria a los 94’ con el gol de Federico Carrizo. Los de Russo dieron una muestra de actitud. Polémico arbitraje de Lamolina.
Actitud, amor propio, templanza y coraje, es lo que tuvo Rosario Central. Que no jugó bien está más que claro, pero ganar así también sirve y mucho, sobre todo, para la parte anímica. Porque este Central venia incómodo porque hacía dos fechas que no lograba reencontrarse con la victoria. Partidos como el de anoche, muestran que la derrota ante Almirante Brown y el empate con Douglas Haig, solo fue una racha por la que pasan todos los equipos y que es imposible no ver el ascenso como una realidad concreta.
En el primer tiempo Crucero del Norte, se aprovechó de un Central que parecía haber salido demasiado tranquilo, como subestimando al rival. El equipo de Misiones ejercía una presión muy fuerte en la salida de los rosarinos, esto incomodaba a la defensa Canalla y hacía que Central, prácticamente no pudiera cruzar la mitad de cancha.
El equipo de Russo extrañó horrores la distribución de juego de Nery Domínguez y el manejo de pelota de Medina. El equipo estaba desconcertado, perdido, no lograba encontrarse con el Central del invicto. Contó con algunas chances claras como la de Toledo, tras un centro de Encina. Hasta que Crucero del Norte logró su cometido, y le bajó los ánimos con un el gol de Tambussi, quien aprovechó una distracción en el fondo del local.
Cuando el primer tiempo se moría, Lamolina tuvo un fallo insólito. Cobró un penal para Rosario Central que él solo vio: el árbitro aseguraba que había sido falta a Toledo. Todo Crucero del Norte protestaba pero la decisión ya estaba tomada. El Sapito Encina tenía, en sus pies, la chance de dar el empate al Canalla, pero Gaona se tiró de manera perfecta y le ahogó el grito de gol. Allí se sucedieron una serie de rebotes que todos intentaron aprovechar pero fue en vano.
En el segundo tiempo Rosario Central tomó la lanza y se jugó el todo por el todo. Su juego seguía siendo malo porque se basaba en la desesperación y en el apuro. Atacaba, pero no era preciso, la mitad de cancha ya era una autopista donde nadie tenía el control. En el ataque el único que aportaba algo de lucidez era Pablo Bécker.
La clave estuvo en los ingresos de Coniglio y, sobre todo, de Carrizo, el hombre de la noche. Ambos le aportaron la frescura que los 11 que venían luchando no encontraban, tampoco es que el juego de Central mejoró pero mostraba más entusiasmo. Hasta que a los 85 llegó un tiro libre Delgado, quien puso la pelota de manera perfecta para que Toledo, de nuevo el más criticado por la hinchada, pusiera el 1-1 esperanzador. Desahogo e ilusión, porque con ese ímpetu se podía pensar en la victoria y porque ahora las cosas estaban parejas para los dos.
De nuevo Central era una tromba que quería llevarse todo por delante, el equipo necesitaba la victoria para demostrarse a ellos mismos, que estaban vivos, que las dos fechas anteriores fueron un traspié y nada más. Lamolina decidió dar 6 minutos de adicional debido al tiempo que hizo Gaona y la cantidad de faltas que hubo. Cuando faltaban dos minutos, el árbitro decide cobrar tiro libre en el área de Crucero del Norte, alegando una retención que existió. El tiro libre debía ejecutarse a 3 metros del arco de Gaona, el aire se cortaba con cuchillos en el Gigante y, tras varios amagues, Méndez engañó a todo Crucero del Norte, porque en vez de dársela e Encina que estaba al lado de él, hizo un pase un poco más largo para Federico Carrizo entrara solo, y clavara la pelota en el ángulo. Gol de Rosario Central. Victoria y locura en el Gigante de Arroyito. Los jugadores de Crucero del Norte se fueron a protestarle a Lamolina, pero ya era tarde para lamentos.
Rosario Central ganó un partido a lo campeón, y el grito fue de desahogo, de liberación por tanta adversidad y de saber, que con esta actitud, la Primera está muy cerca. Claro que partidos así no se ganan todos los días y que Central deberá reencontrarse con su juego lo más pronto posible. Pero esta noche épica quedará para el recuerdo, porque hoy fue Coraje Central.
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