Por Santiago Creado @sncreado22
Racing y Lanús empataron sin goles en una noche de Avellaneda sin brillo y, de esta manera, los de Luis Zubeldía pudieron sumar una unidad luego de una semana complicada tras perder el clásico, y al Granate le alcanzó para seguir puntero y en soledad.
Con un esquema bastante conservador y cuidadoso (por no decir miedoso), la Academia recibió a Lanús, que venía a hacer gala de su buena generación de futbol y su gran explosión para el contragolpe, con un tibio 4-4-1-1 con Pelletieri y Bolatti repartiéndose la mitad de la cancha, Zuculini con el chico Rodrigo De Paul por los costados, Camoranesi haciendo las veces de enlace y, luchando contra los gigantes Izquierdoz y Vizcarrondo, y Luciano Vietto como único punta.
En el comienzo del partido, Racing dejaba libre al venezolano Vizcarrondo, jugador menos dotado técnicamente del visitante, y presionaba el primer pase para forzar un error en la salida. La marca celosa de Bruno Zuculini sobre Maxi Velázquez y los intentos de De Paul por la izquierda parecían surtir efecto en un primer momento. Pero el error nunca llegó, el equipo de los mellizos Schelotto se acomodó perfectamente y no sufrió ninguna falla en la elaboración de las jugadas. Sin embargo, en la faz defensiva, este plan le estaba rindiendo al local, ya que fueron pocas las veces que le llegaron tocando la pelota y con buen volumen de juego.
La situación más clara del partido llegó a los 34 minutos de la primera parte, en la que Racing desperdició un tiro libre a favor y los delanteros de Lanús salieron disparados para elaborar un contragolpe utópico: La pelota le llegó en dos toques a Silvio Romero, quien metió la pausa justa para dejar a Ismael Blanco mano a mano, sin marca, con el Chino Saja. Pero el experimentado delantero no tuvo la frescura para definir con claridad ante un Sebastián Saja con un gran presente, y marró una oportunidad inmejorable.
Al equipo de Avellaneda se le caían pocas ideas para atacar, y los intentos por marcar un gol llegaron principalmente a través de desequilibrios individuales del juvenil De Paul. Vietto, marcado con mucho cuidado debido a sus conocidas habilidades, no pudo más que tirarse a los costados para asociarse y dejar sin peso la ofensiva.
En el inicio del segundo tiempo se pudo ver una de las peores versiones del equipo de Zubeldía. Al relegar totalmente la posesión de la pelota (primero por imprecisión, luego por convicción) se transformo en una máquina de defender endebles ataques rivales. Sin embargo, y en favor de la salud cardíaca de los plateístas de Racing, fueron sólo 15 minutos nefastos y rápidamente el conjunto albiceleste tomó otra predisposición. En un muy buen partido de Zuculini, que se desdobló para llegar al área rival, Racing encontraba un apoyo para generar ataques más profundos. Pero lo ideal para este tipo de tareas se encontraba en el banco de suplentes. Promediando la parte complementaria, ingresaron Luis Fariña y
Martín Pérez Guedes, quienes renovaron la frescura y velocidad, pero no aportaron precisión. Anecdótico para el partido, no así para el resto de la semana, Iván Pillud salió resentido de su sobrecarga en el isquiotibial y se hará estudios para constatar el grado de la lesión.
Más allá de la oportunidad de incluir jugadores ofensivos en la segunda mitad en busca de la victoria, siempre y durante todo el partido estuvo instalado en la cabeza de Luis Zubeldía que un empate no estaba nada mal.






















