Por Santiago Creado @sncreado22
Con cuatro jugadores formados en sus divisiones inferiores en cancha, Racing aplastó 4 a 0 a Quilmes con goles de Ricardo Centurión, Martín Pérez Guedes y doblete de Luis Fariña y se colocó a 3 puntos de los líderes Vélez y Lanús.
Es muy llamativa la velocidad con la que cambian las realidades en nuestro fútbol. No hace mucho tiempo que el flamante líder del torneo era un Newell’s que arrasaba con todo y con todos desde su buen juego y su goleador implacable, Ignacio Scocco. Pero en un abrir y cerrar de ojos, apareció Vélez como un tren y se adueñó de la cima. De atrás, y en silencio, Lanús comenzó a hilvanar una serie de victorias (que ya llegó a 7) que sirvió para que hoy alcance la línea de 32 puntos y, así, igualar a los dirigidos por Ricardo Gareca. Y Racing, que cuando tuvo sus oportunidades para dar el salto y posicionarse como líder las desperdició, consiguió su segunda victoria consecutiva que lo ubicó como escolta (junto a Newell’s), a 3 unidades de los líderes, a falta de tres partidos para la finalización del Torneo Inicial.
En la noche de Avellaneda, y de arranque, los dirigidos por Luis Zubeldía sufrieron dos ataques profundos que no terminaron adentro de milagro. Bajo la impaciente mirada de sus hinchas, la Academia era imprecisa y le regalaba tontamente la pelota al rival. Con pelotazos largos desde el fondo, Racing intentaba pasar por alto la línea de volantes quilmeños para jugar el mano a mano y apostar a la velocidad e intensidad de sus delanteros. El fondo de Quilmes comenzó a mostrar grietas al no poder contener a Centurión en un arranque por la izquierda, que por muy poco no fue gol. La primera caída de la valla defendida por Trípodi sucedió a los 21 minutos de la primera parte, luego de un avance por el centro de Luis Fariña -la figura de la cancha- que fue derribado con falta y, nuevamente por la izquierda, Centurión la mandó a guardar con un remate bajo y cruzado. Respetando la misma tónica, y con un error del fondo visitante, Fariña entró solo y quedó mano a mano con el arquero: el pibe no perdonó.
En el segundo tiempo el partido se empezó a cerrar poco a poco. Con la buena ventaja obtenida en la primera parte, el equipo se soltó y abandonó ese esquema poco vistoso de sacar la pelota siempre con un pelotazo largo. Con Diego Villar agotado, el técnico apostó por la velocidad y precisión de Gabriel Hauche para reemplazarlo (características que no tienen los otros dos delanteros). Los ataques del conjunto cervecero fueron neutralizados y Racing se agazapó para liquidar el encuentro de contragolpe. Y así fue que, luego de robar la pelota, Hauche puso quinta velocidad y nació el contraataque letal, que terminó en un nuevo gol de Fariña.
Con Martín Pérez Guedes en cancha, en reemplazo del autor de dos goles, se produjo otra ráfaga ofensiva que derivó en su primer gol en el club, de cabeza.
Cuando el partido ya estaba 3-0, Racing se floreó con tenencia de balón larga, aportando también algunos lujos, que tuvo como protagonista a Bruno Zuculini, otro de los pibes de las inferiores, pero con la recuperación, despliegue y circulación como máximas virtudes.
Los de Avellaneda parecieron quedar lejos de la pelea por el título, lo habían dicho hasta los propios jugadores. Pero luego de lo de anoche les permite a todos soñar. “Esto nos da el derecho a ilusionarnos”, dijo Zubeldía en conferencia palpitando que se viene un desenlace apasionante.






















