Por Damián Pugliese @damianpugliese
Arsenal le ganó 2 a 1 de visitante a un Quilmes que no encuentra el rumbo. Hace seis fechas que no gana y se encuentra en zona de descenso.
Arsenal se aprovechó, se abusó de un Quilmes sin ganas, apático en su rendimiento. Con dos ocasiones aisladas, una de Ortíz y un cabezazo de Braghieri, se encontró con una ventaja abultada y desde ahí hizo lo que más sabe: agruparse en defensa, dejarle la iniciativa al rival y ver si en alguna contra puede embocar algún gol más, pero no es la prioridad. Y Quilmes picó en el anzuelo de los de Sarandí. Agarró el problema que le tiraron y no supo qué hacer. Con la pelota, pero sin ideas, sin situaciones y sin remates al arco no se pueden hacer goles. Y eso quedó nuevamente demostrado anoche en el Centenario.
El equipo de Alfaro se encontraba cómodo, hacía pata ancha en el partido. No tenía que ir a buscar el resultado, se encontraba en ventaja y con la presión por ganar del otro lado de la cancha. En Campestrini encontró un sólido resguardo y en los centrales, una muralla. Lo ofensivo pasó a segundo plano, más allá de algún intento aislado de Carbonero. Quilmes por su parte, nunca supo encontrar imaginación, creación de juego. Quedó en intentos aislados, en voluntades inconexas que necesitaban un hilo conductor que las organice. La imagen de Caneo se vuelve más y más grande cada día. La influencia del 10 en este contexto se acrecienta minuto a minuto. De Felippe supo encontrar variantes para todos los lesionados que tuvo, menos para el enlace. El entrenador no pudo encontrar nunca, alguien o algo que pueda organizar la ofensiva del equipo. Y eso Quilmes lo siente, y bastante. Sólo un error de Braghieri, que capitalizó Facundo Diz, acercó a los locales al gol.
Quilmes no pudo hacerse ni un regalo de cumpleaños. Entre toda esta miseria futbolística, el equipo dirigido por De Felippe no supo la manera de, al menos en la víspera del 125° aniversario del club, poder darse a sí mismo una alegría que lo saque del pozo depresivo que atraviesa. La derrota ante Arsenal significó el sexto partido de manera consecutiva en la que el conjunto del Sur del Gran Buenos Aires se va sin poder ganar.
La zona de descenso se hace cada vez más presente, el nivel no levanta y el entrenador no sabe cómo salir de este problema. Quilmes se encuentra cada vez más complicado y ni en su día de fiesta pudo brindar.






















