Por Damián Pugliese @damianpugliese
Racing se basó en el nivel de los ligeritos de arriba y aplastó a un Quilmes deslucido que dominó al principio y se cayó al final. Situación complicada para De Felippe que debe levantar si quiere salvarse del descenso.
A Quilmes lo mató la juventud. No porque los jugadores del equipo de Quilmes estén cerca de jubilarse o del retiro, sino que Racing a través de sus adolescentes logró destrabar un partido que parecía complicado al inicio. El inicio del partido encontró al conjunto del Sur bien plantado en el terreno, doblegando a un Racing con obligaciones, que necesitaba la victoria para volver a ilusionarse con el campeonato.
Después de esa media hora donde los de De Felippe no supieron cristalizar su superioridad en el marcador Racing hizo realidad el sueño de cualquier centro de estudiantes: ¡La juventud al poder! Centurión (19 años), junto a Luciano Vietto (también 19 años) y Luis Fariña (21 años), empezaron a comandar a un Racing deslucido y apático a una victoria que lo colocó de nuevo a la expectativa del campeonato. Estos tres chicos, con su frescura y su desparpajo, comenzaron de a poco a complicar a la defensa visitante, hasta que el primer gol se hizo inevitable. Derechazo cruzado de Centurión y cambió el partido.
Todo lo que vino después fue un martirio para Quilmes. Como aquellos padres que pelean con sus hijos chiquitos en el parque, así tuvo que lidiar el conjunto visitante con los rápidos atacantes de “La Academia”, que se le filtraban por todos lados. Tanto fue así, que tras el tercer gol local, y algunas pisadas de los juveniles racinguistas, Jorge Serrano vio la segunda tarjeta amarilla y la consecuente expulsión tras una discusión con Fariña. Todo fue albiceleste en el segundo tiempo, los goles, las pelotas, los lujos. Quilmes solo se dedicóp a tratar que el tiempo pase lo más rápido posible. El sufrimiento parecía no tener final. Para colmo de males, el casi debutante Pérez Guedes culminó una gran jugada colectiva y estampó el 4 a 0 final.
Una goleada sustentada en la efectividad de Racing y en el pobre nivel de Quilmes, que con esta derrota sigue ocupando uno de los tres lugares de descenso en la tabla de los promedios. Racing se ilusiona y Quilmes trata de soñar con la levantada. Dos realidades diferentes que chocaron en Avellaneda y que un par de purretes lograron llevar el agua para el molino académico.






















