Por Juan Balbi @juanbalbi9
River igualó 0 a 0 con Argentinos Juniors en el Estadio Monumental por la fecha 16 del Torneo Inicial y sumó una nueva decepción. El equipo no encuentra el rumbo y sigue en deuda con la gente, que lo despidió con una silbatina general.
River preocupa. Preocupa porque no logra afianzarse, no consigue jugar bien y tampoco obtiene resultados. Cada día le cuesta más. Ayer, ante Argentinos Juniors, no fue la excepción. Un equipo sin ideas, con más empuje que fútbol, no supo doblegar a un tibio rival que se terminó conformando con el empate.
El conjunto millonario salió al campo de juego con una fuerte premisa: controlar el balón y ser el protagonista del partido. Intentó, pero no le salió. Leonardo Ponzio y Carlos Sánchez fueron los guías de un equipo que sigue padeciendo la falta de creación de juego. A los 7 minutos tuvo la primera situación clara con un cabezazo de Rogelio Funes Mori que desvío muy bien el arquero Luis Ojeda.
Argentinos, por su parte, buscó su gol aprovechando las ventajas defensivas que le brindaba River, y pudo haberlo conseguido de ser más preciso. A los 18 minutos, Juan Ramirez remató cruzado, y tras la tapada de Daniel Vega, Jonathan Bottinelli casi convierte un gol en contra al intentar despejar; y a los 30, el delantero Juan Luis Anangonó desbordó muy bien por la banda izquierda dejando en el camino a Gabriel Mercado y Leandro González Pirez (con dos barridas insólitas), dio el pase atrás para la llegada de Leandro Barrera en una posición inmejorable, pero el remate del juvenil del “Bicho” se fue desvíado.
En la segunda mitad la historia fue la misma. River yendo a buscar el triunfo sin juego colectivo ni conexión, y Argentinos ya un poco más replegado a la espera de una contra salvadora. Al minuto, Carlos Luna pudo haber convertido tras un centro de Rodrigo Mora pero el cabezazo del “Chino” se fue cerca. Unos minutos después, a los 51’, Luna anticipó al defensor rival tras un centro de Mercado pero su remate se fue rozando el primer palo del arquero Ojeda. Durante estos primeros 25 minutos de la segunda mitad, River vivió un período nebuloso. El mediocampo estaba desconectado de los delanteros y terminaba recurriendo al pelotazo para que Funes Mori, Mora o Luna, aguanten la pelota cerca del área rival. Es por esto que Almeyda decidió hacer ingresar a Daniel Villalva y al juvenil Augusto Solari por Carlos Luna y Ezequiel Cirigliano, respectivamente.
Con las modificaciones, River tomó un poco más de aire, especialmente por el lado del “Keko”. Siguió buscando el tan ansiado gol como podía. Nuevamente, a los 74’, Luis Ojeda le ahogó el grito de gol a Funes Mori que había conectado un muy buen cabezazo. El arquero de Argentinos se terminó transformando en la figura del encuentro, y lo volvió a demostrar a los 83’ cuando desvío un gran derechazo de Carlos Sánchez, que a esa altura del partido, era el mejor jugador de River. Para colmo de males, segundos después, el uruguayo Sánchez envío un centro al área, y Funes Mori, ante la mala salida de Ojeda, se elevó y cabeceó por arriba del arquero, pero la pelota dio en el trevesaño cuando parecía que tenía destino de gol. Y como si fuese poco, sobre el final, Augusto
Solari entró solo por el borde derecho del área, envío un centro que Funes Mori bajó con la mano para que defina Daniel Villalva y convierta el 1 a 0. Todo era alegría en el “Keko” y en el Monumental, hasta que Pablo Lunati invalidó el gol por la grosera mano del “Mellizo”. Baldazo de agua fría para todo River, que volvió a la realidad en segundos. Empate y una nueva decepción.
“Se ha instalado que River juega mal” afirmó el técnico Matías Almeyda en conferencia de prensa, dando una muestra más de la poca autocrítica que ronda por el cuerpo técnico del conjunto millonario. El equipo no da muestras de progreso, y aunque el DT tal vez tenga razón cuando afirma que el único rival que lo superó ampliamente fue Vélez, River tampoco supo ser muy superior a los equipos que enfrentó. A todo esto, lleva cinco sin perder, con cuatro empates (tres 0-0) y tan solo una victoria. Los 22 puntos sobre 48 posibles hacen que la campaña sea muy pobre, tanto en resultados como en rendimiento. Ayer, la gente reprobó la actuación del equipo con silbidos y cantos hacia la dirigencia. El cuerpo técnico y los jugadores deben dar rápidamente una vuelta de página y demostrar que pueden dar más, porque el tiempo es cada vez más poco.






















