Por Daiana Iroz @DaiaCAI
Era un partido de seis puntos, y esto fue clave para el desarrollo de los 90 minutos. Unión recibió a Independiente, en Santa Fe. 15 eran los partidos que llevaban los de Avellaneda sin ganar (a nivel local) y 12 los de Santa Fe.
Había que ganar, no podía ser diferente. La historia no permitía un partido más con derrota. Era imposible seguir viendo a un equipo con tanta mística en lo más bajo de los promedios. Los 11 que fueron de la partida lo sabían. El cuerpo técnico, también.
Independiente recostpo su juego sobre la derecha, con Vallés, Santana y Leguizamón en los primeros minutos. Intentaba manejar el ritmo del partido, y Unión aprovechaba la velocidad de sus delanteros para tratar de contragolpear.
A los 28 del primer tiempo, el Tecla Farías dominó con su pie izquierdo y con el mismo la mandó al fondo de la red e hizo que se abriera el marcador.
Se fueron al vestuario con un
Y así son los goleadores, aparecen cuando más se los necesita. Aún “estando en el vestuario”, a los 3 del complemento el Tecla marcó el segundo de su cuenta personal para poner al Rojo
Con el doblete, el Tecla alcanzó la cifra de 141 goles en Primera (12 en el Rojo). Farías era la figura indiscutible del encuentro. Se podía apreciar una fiesta increíble en la popular visitante. La alegría invadía a los hinchas que desataban su euforia, tras tantas pálidas.
Parecía un partido que pintaba ideal para Paulo Rosales y la misma opinión tuvo el técnico de Independiente que realizó el cambio e hizo que a los 11 del ST, entrara por Leguizamón.
A 20 del final, Chiapella puso suspenso al encuentro. En una jugada en la que toda la defensa del Rojo pensó que era offside, Unión aprovechó la distracción y se puso a tiro del empate. Pese al descuento, Unión no pudo emparejar la historia, principalmente porque careció de las armas necesarias. De todas formas, Independiente sufrió el final, porque “Está hecho para sufrir”, tal como dijo el Tolo minutos después del pitazo final.
Ganó cómodo, dominando el balón y con un delantero que, además de ser el protagonista de ambos goles, participó de todas las jugadas peligrosas que tenían los de Avellaneda. Figura excluyente de la tarde noche.
Volverá el Rojo por otros tres puntos en siete días, en su casa, recibiendo a Atlético Rafaela. Será otra final, otros “seis puntos”, otros 90 minutos de nervios.






















