Por Marina Merlo @MariMerloo
Rosario Central volvió a caer
en errores y confusiones del pasado. Perdió 2-1 con Patronato y no puede
encontrar un funcionamiento regular.
¿Para qué está Rosario Central? Lo que parece una
simple pregunta, no lo es. Porque fecha a fecha va cambiando la respuesta. Claro,
esto se debe a la ciclotimia en la que está envuelto Central. Porque puede
hacer un partido perfecto como sucedió con Atlético Tucumán, y luego ser un
manojo de errores y perder con Patronato.
El partido comenzó mostrando a un Rosario Central con
buenas intenciones a través de Jesús Méndez, el hombre más pensante de todo el
equipo rosarino. Patronato esperaba de contra y hacía uso de Acosta por la
banda izquierda. Esto le trajo serios problemas a Yacuzzi, ya que nunca pudo
hacerse cargo de su marca.
Central tenía la pelota pero no sabía muy bien qué
hacer con ella. Porque Méndez levantaba la cabeza y no tenía variantes, debido
a que ninguno de los extremos se generaba espacios. Los sobresaltos para los
rosarinos, llegaron cuando Acosta explotó toda su calidad individual y su
capacidad para moverse por el frente de ataque. Si bien esos ataques no eran
punzantes, alcanzaban para asustar a los hombres de Russo.
El "Canalla" no gravitaba mucho, tuvo
oportunidades de pelota parada que no supo aprovechar. La más clara que
tuvieron los de Russo, tras un centro atrás que tiró Ferrari y que ni Toledo ni
Costa llegaron conectar. El primer tiempo parecía diluirse con el empate en
cero pero, de nuevo apareció Acosta por el costado derecho y puso en peligro a
Caranta que envió la pelota al corner. De allí vino el gol de Andrada que saltó
solo entre toda la defensa rosarina. Golpe terrible para todo Central.
El inicio del segundo tiempo se vio empañado por los
violentos. Es que los barras de Central mostraron un trapo que le robaron a
Patronato y, los entrerrianos, intentaron recuperarlo ingresando por los
laterales de la tribuna visitante. Esto hizo que la policía lanzara gases
lacrimógenos y se demorara 24 minutos el comienzo de la segunda etapa.
El complemento mostraba a un Patronato replegado en
cancha, lo que hacía que Rosario Centra tuviera el dominio y la iniciativa del
juego. Se veía muy claramente como Patronato atrasaba todas sus líneas y dejaba
arriba a Acosta y López para que recibieran pelotazos. Central adelantaba todas
sus líneas e iba decidido a buscar el empate. Así y todo, no contó con una
buena precisión en los metros finales.
Central proponía algo más que Patronato pero no
alcanzaba para lograr el empate. A los 27 minutos, los entrerrianos se
encontraron con un contra que sirvió para marcar el segundo gol. López tiró un
centro para Acosta (la figura del partido) y esté recibió solo en al área para
estirar la ventaja. Claro que el resultado parecía abultado por lo que había
demostrado Central, pero a la vez era un premio a la efectividad del local.
A los 31 minutos, Lagos apareció por la izquierda y,
tras una buena jugada individual, le cedió un pase gol a Méndez y el volante
marcó el descuento. Esto mostraba lo necesario que es Lagos para Central,
porque en la única que tuvo, la resolvió favorablemente. El partido se iba y
mostraba a un Central desesperado por el empate, quizás esta búsqueda
desesperada hacía que no fuera del todo claro en los metros finales.
Una nueva derrota para Rosario Central que vuelve a
despertar viejos temores y que pone sobre la lupa el funcionamiento del equipo.
Porque los rosarinos hoy viven una ciclotimia, por lo que no se sabe qué los
espera para el próximo partido cuando enfrente a Independiente de Rivadavia.























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