Por Gabriel Beceyro @GaboBC14
El panorama de Argentinos en la mitad del campeonato. Análisis fecha a fecha del equipo y las estadísticas del conjunto de la Paternal. En diez fechas, Astrada nunca repitió el equipo en dos partidos consecutivos.
En lo que va del Torneo Inicial, Argentinos está casi en mitad de tabla (comparte la 11° posición con Atlético de Rafaela), con trece puntos, producto de tres victorias y cuatro empates, mientras que convirtió trece goles y recibió diecisiete. De local sólo ganó un partido (2 a 1 a Godoy Cruz, en la cuarta fecha), y desde la segunda fecha (0 a 2 ante Racing) hasta la novena (3 a 5 ante Rafaela) se mantuvo invicto.
Esto es Argentinos en números, pero el fútbol no se basa en las estadísticas, sino en el rendimiento colectivo. Sino pregúntenle a Falcioni, que salió campeón, llegó a la final de la Copa Libertadores, alejó a Boca de la zona de descenso (donde estaba cuando asumió), pero está en duda por no jugar bien. Futbolísticamente, el conjunto de Leonardo Astrada arrancó muy mal. En la primera fecha cayó por tres a cero ante Vélez y en la segunda por dos a cero ante Racing. El equipo jugaba muy mal y peligraba su arco en cada pelota parada con destino de área. La defensa no hacía pie, los mediocampistas parecían no conocerse entre sí y los delanteros quedaban aislados del juego. Recién en la tercera fecha el Bicho consiguió su primera unidad. En Sarandí, ante Arsenal, empató 2 a 2. El primer tiempo fue más de lo mismo, pero en la segunda parte el equipo cambió de actitud, fue a buscar el partido y logró emparejar el resultado. Gran mérito de Leandro Barrera, que ingresó en el entretiempo por el sector izquierdo, encaró hasta al árbitro y le cambió la cara al equipo. El técnico encontró la clave del juego, con Nagüel y Barrera encarando por los costados. Así llegó el primer triunfo, y único en Paternal hasta ahora. El 2 a 1 frente a Godoy Cruz fue de lo mejorcito del Bicho en este torneo.
En la quinta, sexta y séptima fecha Argentinos no jugaba del todo bien, pero conseguía resultados. Primero el triunfo ante Quilmes por uno a cero, gracias al error del arquero cervecero. Luego el empate con Boca por uno a uno, con un dudoso arbitraje de Patricio Losutau. Por último, el triunfo ante All Boys, en el último minuto, gracias al gol de Anangonó, único tanto del partido. De nueve puntos cosechó siete. Casi la mitad de los que tiene en total. En ninguno de los tres partidos desplegó un gran nivel futbolístico. En algunos fue mínimamente superior, en otros un poquito inferior, pero en ninguno jugó realmente bien. Eso sí, se empezaba a ver que el tridente ofensivo (Figueroa, Barrera, Núñez) le daba al equipo el peso en ataque que había escaseado en la primeras fechas. Luego llegó el 3 a 3 con Unión. Durante el transcurso del partido, los de Paternal fueron superiores, manejaron los tiempos del partido y monopolizaron el balón. Lástima que dieron por terminado el partido diez minutos antes de que realmente finalice. Los santafesinos aprovecharon los contraataques y los errores defensivos del rival para empatar el partido, que iba 3 a 1, en sólo ocho minutos. En la novena fecha el rival fue Atlético de Rafaela, y el resultado fue 5 a 3 a favor de la Crema. Argentinos volvía a mostrar un equipo con dos caras: la buena en ataque y la mala en defensa. De nuevo los problemas defensivos -punto más bajo del equipo- volvían a opacar la buena productividad en ataque. Si bien “la mejor defensa es un buen ataque”, esta defensa desbarata cualquier ofensiva.
El aburrido 0 a 0 con Tigre fue una muestra más de que Astrada no encontró el once ideal. El equipo propuso poco y tuvo algunas chances, pero no las aprovechó. Tampoco le llegaron mucho, pero peligró el cero en el arco de Luis Ojeda. Lo más llamativo es que el equipo encontró su mejor rendimiento cuando jugó con Nagüel y Barrera yendo por las bandas. Dos jóvenes con muchísimo futuro que encaran hasta a las paredes -y las pasan-, tienen un gran manejo de balón y mucha velocidad. Sin embargo, en las últimas dos fechas, Astrada se decidió a sacarlos a ambos del equipo titular, poner a Pablo Hernández como enganche, creando juego por el medio, que no llega a destino y quitándole la velocidad que tanto desequilibrio le dio al equipo.
El próximo partido es el 19 de octubre, contra Independiente. El técnico tiene tiempo para decidirse entre lateralizar el juego con los rapiditos, o centralizarlo y darle la pausa que propone Hernández.






















