Por Daiana Iroz @DaiaCAI
Errores en defensa. Virtudes de delanteros. Todo fue importante para que el partido se presente entretenido. Pasaban 22 minutos y el Rojo sacaba ventaja. Rosales fue el protagonista del gol en contra que marcó Matias Caruzzo, tras una jugada colectiva que permitió que Independiente se ponga en ventaja.
Boca, con la “desesperación” que lo caracteriza, fue en busca del empate. Y lo consiguió de la mano de Santiago Silva, con uno de esos cabezazos europeos, que van fuertes a la red.
Pasaron así, los 27 minutos más rápidos de un partido de fútbol de Primera División. El tiempo restante no tuvo mayores peligros, fue un poco más Boca pero Hilario se encargó de que la pelota no ingrese en la red.
Recién nos estábamos acomodando todos para el segundo tiempo y a los 2 minutos Sánchez Miño, puso el
Y el segundo tiempo estuvo lleno de jugadas en las cuales se esperaba el grito de gol, en las que los relatores de radio y de televisión afinaban sus gargantas. Lleno de tiros libres cerca del área, pero no hubo alegrías. Boca fue más y estuvo más cerca del tercero que Independiente del empate. Los de Avellaneda lo necesitaban más que nunca. Los tres puntos eran claves para empezar a ganar, porque el descenso ya se mira desde cerca.
Tres minutos adicionó el árbitro luego del tiempo cumplido. Boca, conforme con que sus tres puntos se quedarían en casa, no hizo mucho más meritos. Sanchez Miño, fue protagonista de una de las últimas jugadas peligrosas. La hinchada de Boca, feliz, sin dejar de alentar.
Aunque Independiente jugó un buen primer tiempo, en el segundo no hizo nada, debido al buen rendimiento de Boca. El local y quedó como líder absoluto del campeonato, con 16 puntos























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