Por Juan Balbi @juanbalbi9
River perdió 2 a 0
ante Vélez como visitante, con goles de Lucas Pratto e Iván Bella. El conjunto
de Almeyda fue superado ampliamente y jugó el peor partido del campeonato.
Sin respuestas. Así estuvo River durante los 90 minutos ante
un Vélez que fue ampliamente superior. Durante los primeros veinte minutos, el
local tuvo tres o cuatro situaciones de gol claras, y a los 19’ pudo concretar
la primera, gracias a Lucas Pratto, que remató tras un centro de Federico Insúa,
y aunque en primera instancia fue rechazado por Luciano Abecasis, tomó el
rebote, se dio vuelta y definió fuerte rompiendo la resistencia de Barovero.
River jugó con un equipo partido, y sufrió la ausencia de
Leonardo Ponzio, pilar del equipo. Los tres mediocampistas no se lograron
conectar nunca ni con la defensa ni con el ataque, y no había coordinación
colectiva. Se sobreutilizó el pelotazo y los centros cruzados, tanto de Ariel
Rojas como de Carlos Sánchez, a los tres delanteros que estaban estáticos. En
tanto, el equipo de Gareca presionaba en la salida, recuperaba rápido el balón
y atacaba constantemente de la mano de Insúa, Ferreyra y Pratto, los tres más
punzantes.
Para el segundo tiempo, Almeyda mandó a la cancha a Facundo
Affranchino por Luciano Abecasis, pasando a jugar con línea de tres. Pero River seguía haciendo agua,
especialmente por la banda izquierda. A los 55 minutos, Facundo Ferreyra tuvo
un mano a mano ante Barovero, pero definió mal y le regaló la pelota al arquero
millonario. Dos minutos más tarde, Sebastián Domínguez estalló un tiro libre en
el travesaño. Vélez arrinconaba cada vez más a un River atónito. A los 61’
Ramiro Funes Mori se fue expulsado por doble amonestación y redondeó un partido
muy pobre, y como si fuese poco, a los 63’ Iván Bella convirtió el segundo gol
de cabeza tras el rebota de una buena atajada de Barovero a Ferreyra.
La diferencia era justa y Vélez continuaba atacando a pesar
de la diferencia de dos goles en el marcador. El ingreso de Villalva por Funes
Mori no cambió mucho y River continuaba igual de impreciso. A los 68 minutos se
fue expulsado Emiliano Papa por doble amarilla pero las cosas seguirían igual
hasta el final del encuentro. Promediando los 75’, un puñado de hinchas
millonarios comenzaron a generar incidentes, trepados al alambrado e intentando
romper el mismo, y el partido estuvo parado por siete minutos.
Tras la reanudación, River tuvo la única situación clara del
encuentro cuando Rodrigo Mora cabeceó una pelota enviada por Affranchino, que se estrelló en
el travesaño del arco de Montoya. Sobre el final, Iván Bella casi vuelve a
convertir para Vélez con un zapatazo cruzado que se fue muy cerca del arco de
Barovero.
Parece una película ya vista. Los mismos errores del pasado.
Equipos desordenados, partidos, sin ideas, sin conductores. Así vive River hoy.
Tras el mejor partido de la era Almeyda, el peor. La regularidad, vital para el
fútbol actual, es un tesoro preciado que le es esquivo. Además, se ubica 12ª en la tabla, de siete
partidos únicamente ganó dos, y le convirtieron 10 goles, un promedio muy alto.
¿Cuánto tiempo más aguantará de esta manera?























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