Por Marina Merlo @marimerloo
El “Canalla” hizo méritos
para quebrar el 0-0 pero cayó en la desesperación, no jugó bien y sus líneas
siguen sin conectarse.
Los rosarinos tenían
todo para ganar: la confianza del triunfo ante Boca Unidos, un rival que venía
golpeado y un Gigante de Arroyito totalmente colmado. Con todo esto a su favor,
Central no pudo.
Claro está que mereció
llevarse el triunfo pero fue más por el empuje que tuvo que por su buen juego.
Porque Méndez y García no fueron los conductores que se necesitan, porque
Gagaliardi y Lago no pudieron aprovechar las bandas y porque Bracamonte todavía
no es el goleador que todos esperan.
En el primer tiempo la
más clara de los de Russo, fue un desborde de Lagos que Bracamonte anticipó y
mandó la pelota muy cerca del palo. La actitud de los rosarinos hacía ilusionar
a sus hinchas, sin embargo esa alegría
duró poco. Porque Huracán se empezaba a adueñar del mediocampo con el
protagonismo de Battaglia, Martínez, Villarreal y Milano.
Rosario Central era un
desorden total, si bien los de Parque Patricios no llegaban con profundidad,
lograban tener el control de la pelota y esto incomodaba al “Canalla”. En los
últimos minutos los rosarinos tuvieron algunos acercamientos al arco rival pero
no prosperaron demasiado.
El segundo tiempo se
pudo ver a un Central totalmente desesperado, desordenado y que caía en
continuos pelotazos hacia Bracamonte que mucho no podía hacer. A los 21 minutos
Maglio decidió expulsar Battaglia por un supuesto codazo, esto le vino muy a
Central porque lo hizo adelantarse más en campo rival.
Todo parecía darse
para que Rosario Central se llevara la victoria pero los rosarinos supieron
aprovechar el hombre de más. Los ingresos de Domínguez y Becker trajeron una
bocanada de aire fresco para los de Russo que, con más empuje que buen fútbol,
se acercaban al área del Globo. Sin embargo, situaciones netas de gol no tuvo,
salvo un cabezazo aislado de Bracamonte.
Luego de 6 minutos de
descuento, Maglio dio por finalizado el partido. La gente despidió entre
murmullos y silbidos a sus jugadores, es que ya son 5 los partidos que llevan
Central sin ganar en casa (el último fue un 2-0 a Atlético Tucumán) y sigue
sin mejorar su juego.
Segunda presentación
en el Gigante con las mismas dudas, decepciones y fallas en el juego, Sin dudas
que Miguel Ángle Russo tiene un largo trabajo por delante.























0 Comentarios:
Publicar un comentario