Por Juan Ignacio Erreca @juani_erreca
La violencia fue nuevamente protagonista del
fútbol durante el partido en el que ayer empataron Belgrano y Colón 2 a 2 en el
“Cementerio de los Elefantes” de la provincia de Santa Fe.
Cuando faltaba muy poco tiempo para el
final, los simpatizantes del “Pirata” rompieron el alambrado y fueron
desalojados violentamente del lugar por los efectivos de seguridad. A causa de esta situación, el cotejo estuvo
suspendido durante 9 minutos. Hubo varios heridos y circuló el rumor de que un
hincha resultó muerto. Sin embargo, esos dichos fueron desmentidos por los
agentes.
El arquero del “Pirata”, Juan Carlos Olave,
fue demorado luego de que se lo denunciara por agresiones a un bombero y un
uniformado. Por orden del magistrado correccional, Eduardo Pocoví, tuvo que
declarar. Después de dar su versión de lo acontecido, el jugador volvió a
Córdoba.
Por otra parte, el presidente de
Belgrano, Armando Pérez, anunció que denunciará el accionar policial y criticó
que no hayan hecho nada cuando la parcialidad local arrojó piedrazos. Además,
algunos periodistas cordobeses aseguraron que fueron agredidos y sufrieron el
robo de sus equipos técnicos.
El entrenador Ricardo Zielinki tampoco se quedó callado y aseveró: “Un
desastre, cada vez que venimos acá la policía nos caga a palos. Dejen de
hinchar las bolas. Que cuiden a la gente”. Por su lado, Gastón Turus tampoco
fue diplomático a la hora de dar su opinión sobre lo sucedido. “Fue un abuso.
Sabían que teníamos familia en la tribuna”.
Vale aclarar que antes del encuentro
ya se habían generado incidentes en las adyacencias del Estadio Brigadier Estanislao
López, cuando por la tarde seguidores del “Sabalero” agredieron a un grupo de
cordobeses.























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