Por Santiago Creado @sncreado22
Sin ideas, sin profundidad ni sorpresa. La cara pálida del equipo. "Nos hicieron precio", dijo el entrenador Luis Zubeldía ni bien terminó el encuentro, haciendo referencia a las oportunidades desperdiciadas por el equipo local durante la primera etapa, en la que Jorge De Olivera tuvo una destacada actuación: "Él ayudó al equipo en este partido, ahora hay que tratar de que el equipo lo ayude a él".
La experiencia, pilar fundamental de este grupo, sirve para manejar partidos, jugar con tranquilidad y llevar despacio a los más chicos. Pero a la hora de la doble competencia y los compromisos entre semana, el cansancio pesa más y se nota. Con las prematuras salidas de Villar y Camoranesi queda evidenciado que se debe hacer más recambio. Racing no puede darse el lujo de arriesgar el físico de sus jugadores más importantes, debido a que cuenta con un plantel muy corto.
El 1-2 no era un mal resultado, poniendo en la balanza que se logró convertir un gol en una cancha tan difícil y contra un equipo tan sólido y aceitado como es Colón. Pero, a falta de 4 minutos del pitazo final, en un contragolpe fatal, el pibe Graciani estampó el 1-3 definitivo haciendo un golazo.
Muchos pensarán que lo más preocupante no es el resultado, sino la paupérrima producción futbolística demostrada. Pero los partidos de copa son distintos. Son de 180 minutos y en caso de empate, con el gol de visitante que "vale doble", se puede cambiar la historia. Por eso se piensan distinto, se juegan distinto. Se arriesga poco y se trata de buscar las pequeñas ventajas, detalles que te pueden dar la llave de la clasificación. Ese gol conseguido por Hauche es un haz de luz, es una pequeña esperanza.
Pero no se puede dedicar exclusivamente al plano internacional. Si se descuida el torneo local, enseguida empiezan a aparecer los famosos "fantasmas del descenso" nuevamente.























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