Por Lucas Abbruzzese @lucasabbruzzese
Gabriel Heinze practicó ayer por primera vez
junto a sus nuevos compañeros de Newell´s en el predio de Bella Vista. Luego
del entrenamiento, declaró y expresó sus emociones de volver en donde se formó
como jugador y persona.
El conjunto rosarino, antes de que comience el
Torneo Inicial, ya se perfilaba como uno de los candidatos porque había
mantenido la base con la que peleó bien arriba el último certamen y, además, por
haber logrado repatriar a Maximiliano Rodríguez. Pero los dirigentes y su
técnico, Gerardo Martino, no se quedaron ahí y fueron por más. Esta vez, al que
lograron convencer para que pegue la vuelta es al defensor Heinze. “Martino
tuvo mucho que ver en mi vuelta”, declaró hace un par de días el defensor que
disputó dos mundiales (2006 y 2010) con la camiseta de la selección argentina.
El sábado llegó al país desde Roma, su
último club, y una de las primeras cosas que hizo fue firmar su contrato. No
esperó ni un segundo. El Gringo firmó por un año con opción a prorrogarlo por
otro más.
Heinze inició su carrera futbolística en
Newell´s Old Boys de Rosario en 1997, cuando sólo disputó ocho partidos con la
camiseta rojinegra y luego fue vendido al Valladolid español. En estos quince
años ha pasado por grandes clubes como Real Madrid, Manchester United, Roma y
Paris Saint-Germain, entre otros. También fue un privilegiado por vestir la casaca
albiceleste, la de su país. Disputó, y como titular, los mundiales de Alemania
2006 y Sudáfrica 2010. Además, obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos
de Atenas 2004 y fue subcampeón en la Copa América de Perú 2004 y Venezuela
2007. Un carrerón.
Ahora llegó el turno de ponerse los cortos y
salir a jugar para la lepra. El cuerpo técnico evaluará su estado físico para
ver si lo utiliza aunque sea unos minutos en el partido que Newell´s disputará
el lunes de local contra San Martín de San Juan.
“Hace 38 horas que estoy sintiendo cosas
hermosas, me siento como cuando uno vuelve a su casa”, expresó el defensor. El
Gringo agregó que “Dios quiera que haya tomado la decisión correcta, pero si me
va mal no me importa porque la tomé con el corazón”.























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