Por Matías Adami @matiadami2
El equipo de Julio César Falcioni venía de ganar la
final de la Copa Argentina ante Racing con autoridad. No tanto por el
rendimiento propio, sino por las falencias defensivas del rival. Luego de la
dura derrota ante Quilmes por 3 a 0 en la primera fecha, Boca buscaba
recuperarse y sumar sus primeros tres puntos en el Torneo Inicial. Además,
volvía a jugar en La Bombonera luego de la salida de Juan Román Riquelme.
El rival fue Tigre, que venía de ser derrotado como
local ante Estudiantes de La Plata por 2 a 1 y necesitaba sumar puntos. El
primer tiempo comenzó aburrido, sin gestación de juego por parte de ninguno de
los dos equipos. A los pocos minutos de comenzado el partido, Oscar Ustari –de
muy buen rendimiento-, le tapó un mano a mano a Pérez García que hubiera
cambiado totalmente el trámite del partido. El doble 9 que planteó Falcioni,
difícilmente tenga buenos frutos si no hay jugadores por las bandas que
desborden para enviar centros. Tanto Walter Erviti como Pablo Ledesma son más
volantes de gestación que de juego por las bandas. Si al menos estuvieran los
laterales como parte del ataque, sería un poco más entendible. Pero ni Clemente
Rodriguez ni Franco Sosa se proyectan para gravitar en el arco rival. Es por
eso, que los primeros 45 minutos fueron aburridos. La única situación de Boca
fue un remate de larga distancia de Lucas Viatri que Javier García controló en
dos tiempos. La pelota se dividió en el mediocampo, sector del que Boca nunca
pudo adueñarse por las flojas actuaciones de Leandro Somoza y Pablo Ledesma. Se
fueron al entretiempo con un 0 a 0 que no tuvo nada para destacar. En el
regreso al vestuario y tal vez por el pésimo rendimiento del equipo dirigido
por Julio Falcioni, bajaron desde las tribunas los gritos pidiendo por el gran
ídolo Xeneize: “Riquelme, Riquelme”.
El segundo tiempo comenzó igual al primero. Se
observó un Tigre que no creaba situaciones y un Boca que mantenía el ritmo
monótono y sin velocidad de la primera parte. A los pocos minutos de la segunda
mitad, Falcioni envió al campo de juego a Juan Sánchez Miño en lugar de Walter
Erviti –el mismo cambio que realizó ante Racing por la Copa Argentina-. Con
este cambio lograba abrir la cancha y realizar una “alianza” ofensiva por el
sector izquierdo con Clemente Rodríguez. Esta modificación, cambió el trámite
de partido. Le dio más dinámica al ataque y generación de juego. 5 minutos
después del ingreso de Sánchez Miño, Boca abrió el marcador con un remate de
Cristián Chávez –que no venía teniendo un buen partido-. Con el gol, el equipo
Xeneize se calmó, comenzó a mover la pelota en el mediocampo y manejó el
partido con tranquilidad. Una buena jugada colectiva derivó en el segundo gol. Esta
vez, el que marcó fue Lucas Viatri. La maniobra comenzó por el sector izquierdo
con una buena proyección de Clemente –que levantó su nivel en los últimos
partidos-, el lateral habilitó al 9 y, desde afuera del área remató junto al
palo dejando sin posibilidades a García. Hay que destacar el gran gesto técnico
del delantero que engañó a todos con su mirada previa al remate, dando a
entender que habilitaría a un compañero. El equipo de Rodolfo Arruabarrena tuvo
una sola situación clara para descontar, pero el remate salió desviado.
Con este triunfo, Boca suma 3 puntos en el Torneo
Inicial y obtuvo su segunda victoria consecutiva en el semestre.























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