Por Matías Adami @matiadami2
Partido
difícil le tocaba al Xeneize. Enfrente, tenía a Tigre que venía de tres
derrotas consecutivas y con los promedios que lo acechaban. El conjunto de
Rodolfo Arruabarrena debía salir a buscar los tres puntos ya que además, jugaba
con la presión de que San Lorenzo había derrotado a Godoy Cruz por 3 a 0. Boca,
seguía en lo más alto de la tabla antes de disputar el encuentro y con una
buena victoria obtenida en Brasil en la semana.
Cuando todo indicaba que la formación sería un 4-4-2 con Juan Sanchez Miño como volante izquierdo, Julio César Falcioni sorprendió incluyendo a Pablo Mouche en el once titular. El rol del 7 no fue el habitual ya que se ocupó de cubrir toda la banda izquierda y no se posicionó como delantero como generalmente lo hace.
El
primer tiempo fue cerrado y trabado en el mediocampo. Santiago Silva estuvo muy
retrasado y Darío Cvitanich se ubicó abierto por la derecha. Esa era la
principal zona de desequilibrio para Boca. Los de Victoria abrieron el marcador
luego de una falta inexistente sobre Carlos “el Chino” Luna. Diego Morales
ejecutó y puso el 1 a 0. El remate fue al palo de Agustín Orión, quien al igual
que contra Independiente, dio el paso hacia el centro del arco. Con este
resultado, Boca salió en busca del empate pero con poca claridad. Santiago
Silva la tuvo antes del final de la primera parte, pero el zurdazo salió
desviado.
En
el segundo tiempo, Franco Sosa ingresó por Facundo Roncaglia –Falcioni no
quiere arriesgar a ninguno de sus jugadores, y por eso ante la mínima molestia
los saca del campo-. Boca empezó a generar más situaciones, atacaba con más
gente y encontraba espacios en la defensa de Tigre. De todas formas, el gol
llegó luego de una pelota parada. El balón quedó picando en el área chica y
Juan Manuel Insaurralde la mandó adentro. El partido se ponía 1 a 1 y Boca
buscaba la victoria. Luego de una buena combinación entre Silva y Cvitanich, Saúl
Laverni –de mal arbitraje-, cobró una dudosa mano a Pablo Ledesma quien posteriormente
definía y ponía a Boca en ventaja. Todo seguía igual. Faltando pocos minutos
para el final del partido, un envío desde el sector izquierdo para Tigre
terminó en gol en contra de Rolando Schiavi. Nada tuvo que hacer Agustín Orión.
De esta manera, el Matador logró una importantísima victoria, suma de a 3 en la
tabla de los promedios y no le pierde pisada al Ciclón.
Es importante remarcar que a la salida del
estadio, los jugadores de Boca se enfrentaron con algunos hinchas de Tigre en
una zona en la cual no había efectivos policiales. La parcialidad local burló
al plantel y el primero en reaccionar fue Santiago Silva. Detrás de él, fue el
resto y ahí comenzaron los golpes.























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