Por Lucas Ajuria @LuqasRiverPlate
River volverá a pisar el estadio Humberto Testi luego de 15 años, con ese recordado piedrazo a Tito Bonano, que derivó en un nuevo campeonato para el Millonario.
La única diferencia es que hoy no enfrentará al Huracán correntino, sino a un recién ascendido Boca Unidos, que semana a semana lucha por su política provincial y deportiva para poder hacer uso de este predio.
De un lado enfrenta los inconvenientes con ese terreno pálido que casi no conoce el color verde. Del otro, confronta con la Liga Correntina de Fútbol, que también impone su agenda para utilizar ese césped condenado a no desarrollarse de buena manera.
Las disputas entre ambas partes, sumado a la mala organización y la falta de dinero para remodelar tan pobre infraestructura, hacen que la situación reste las pocas esperanzas de progresar que tiene el club. Cada metro cuadrado de la cancha muestra tales signos de precariedad, como lo son el acceso fraguado con arena, el poco mantenimiento de las tribunas, y los vestuarios en muy bajas condiciones. Este estadio está lejos de ser aquel que 15 años atrás fue el ejemplo y modelo del Litoral.
Tranquilamente, Boca Unidos podría jugar en el moderno estadio Sarmiento de Resistencia, pero por qué cambiar de cancha cuando sus hinchas forjaron su pasión en éstas tribunas y aguantaron insostenibles calores para ver al equipo de sus amores.
Aún así, los correntinos escalaron categoría tras categoría en éste maltrecho césped, y aplaudieron a sus jugadores cuando el resultado no era el que querían, pero lo hacían sólo por el hecho de haber dejado hasta la última gota de sudor en esa camiseta.
Cruzar el Paraná e ir a Chaco no sólo supone dejar de jugar de local, sino jugar en territorio del eterno adversario. Boca Unidos es Corrientes, por eso debe jugar en Corrientes. Está claro que mientras tanto deberán seguir sometidos al alquiler de la cancha de Huracán hasta que culminen la propia, pero la pasión del hincha no se negocia.
Si el hincha ahorra moneda por moneda para llegar a juntarse la “platita” y ver a su equipo cada fin de semana, tiene que hacerlo en su ciudad natal.
¿Por qué mudarse de orilla?























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