Por Lucas Ajuria @LuqasRiverPlate
River contó con infinidades de situaciones de gol, pero no las supo concretar. Boca Unidos aprovechó la única que tuvo y se quedó con los tres puntos. Para colmo, un final bochornoso y escandaloso.
El Millonario redondeaba una noche perfecta donde sólo le faltaba el gol, pero las veces que llegaba al arco rival se topaba con un Sessa inspirado y con la propia falta de puntería.
Lucas Ocampos tuvo tres situaciones netas de gol, pero tuvo una mezcla de mala fortuna y falta de puntería.
Los correntinos abusaban del pelotazo para que Núñez y Visconti se arreglaran, pero Ferrero y Maidana fueron impasables tanto de arriba como de abajo.
River encontró su mejor futbol de la mano del Chori, con la figura excluyente de Carlos Sánchez, que dio incontables asistencias y también derrochó oportunidades.
El Millo tenía todo, era amo y señor del partido, y sólo le faltaba el último toque.
Pero hoy no fue la mejor noche de Fernando Cavenaghi, que resolvió apresuradamente y sin precisión, las pocas chances que tuvo para convertir.
Quizás River pecó de egoísta a la hora de definir, pero aún así le alcanzaba con ser el dueño del trámite que todavía no lograba concretar.
Los correntinos hallaron un poco mas de juego cuando Jonathan Benítez ingresó y pasó a ocupar la franja izquierda, desbordando y complicando a Abecasis.
El encuentro tuvo momentos de pierna fuerte en los que Alejandro Toia no sancionó con tarjeta, y parecía que por momentos el partido se le iba de las manos.
Todo terminaba en empate, hasta que en tiempo de descuento y luego de un tiro libre para el local, un balón enviado al área terminó en una mala salida de Chichizola, y por consiguiente, el gol de Núñez para estampar el 1 a 0 final.
No hubo tiempo para más, y River perdió un partido increíble que mereció ganar por goleada. También perdió el invicto de visitante, que duró 8 partidos.
Sin embargo, faltaba algo más en la noche. Un auxiliar de Boca Unidos cargoseó con burlas a Ferrero, a quien debieron parar para que no terminara a las manos.
Claudio Marini también sobrevino exaltado cuando acusó un golpe por detrás, de un colaborador de River. La policía apaciguó el ambiente y de casualidad no se fueron a las manos.
El conjunto de Almeyda sigue sin poder hacer la diferencia que espera, y sigue dejando pasar oportunidades. Como frutilla del postre, un final calentito…























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