Por Juan Martín Longo @JuanMartinLongo
El Pincha logró anotarse en la red por primera vez en el torneo, pero no pudo llevarse los tres puntos ante los sanjuaninos
Una noche para el olvido se vivió ayer en el estadio Ciudad de La Plata. Estudiantes, con la obligación de ganar, recibía a San Martín (SJ) que en los papeles, resultaba un rival accesible para el poderoso equipo de Miguel Ángel Russo. Pero no resultó sencillo, ya que el visitante supo plantarse en terreno albirrojo, le quitó la pelota por momentos, y de tanto ir al frente, se llevó un empate merecido. Estudiantes arrancó como para florearse, pero no supo mantener la ventaja, le faltó profundidad y pareciera haber perdido el tren de la punta.
De arranque nomás, a los 7 minutos, la Gata Fernández puso el 1 a 0 en una jugada en que se durmieron los defensores sanjuaninos esperando la sanción de un off side que no existió. El pincha se hizo dueño de terreno y pelota, y se instaló cerca del área visitante. Al rato, Boselli aumentó la diferencia, aprovechando un centro desde la derecha de la Brujita Verón. El pincha era claro dominador y demostraba que estaba para golear. Sin jugar bien, las falencias del rival magnificaban las trepadas de Iberbia por izquierda, el manejo de Verón y la movilidad de Carbonero. Pero San Martín tuvo una chance antes del descanso y la aprovechó. Emmanuel Mas trepó por derecha y cuando todos, incluído Villar, esperaban el centro atrás, definió con un remate al primer palo.
En la segunda mitad, el equipo de Garnero le quitó el balón al de Russo, hizo crecer a sus volantes, y poco a poco se fue arrimando a Villar. Verón ya no era el del comienzo, y Estudiantes sin la Bruja no es el mismo equipo. Para colmo, Maxi Nuñez (pertenece a Estudiantes y está a préstamo en San Juan), emparejó las cosas tras un rechazo sin destino de Cellay. Le quedaba muy poco al partido. Gastón Fernández pudo haber aumentado, pero cabeceó desviado.
Los minutos pasaban y el Pincha no le encontraba la vuelta a un partido que pintaba para goleada y que, por virtud del rival y defectos propios, terminó igualado y con sabor a poco. 





















