Por Facundo Ayora
Ya con la cabeza en la Primera, el equipo de Trullet logró el merecido título en el 15 de Abril ganándole 1 a 0 al Tatengue. Al final, hubo incidentes.
Se vio en Santa Fé a un equipo de Primera en serio. Criterioso y prolijo de principio a fin. Atlético Rafaela sabía que con el empate le alcanzaba para ser campeón, mientras que Unión necesitaba ganar para quedar a un paso de la clasificación directa a la máxima categoría. Pero el equipo albirojo no hizo en ningún momento del partido lo que tan bien hizo durante todo el torneo, manejar la pausa y tocar la pelota. Desde el comienzo del encuentro, siendo Paulo Rosales el más movedizo, mostró una intención clara de llevarse los tres puntos, más a fuerza de lucha y empuje que de juego. Sin embargo, fue Rafaela quién aviso primero, a los 4 minutos de partido, con un cabezazo de César Carignano, luego de un centro de Aguirre, que Limia sacó al corner. Esa sociedad por izquierda fue clave para la dominación de la Crema en el partido. Unión comenzaba a mostrarse muy inseguro en defensa. A los 11, el movedizo Castro hizo una doble pared con Federico González que la mandó por arriba. A esta altura, la pelota era de Unión pero las más claras eran del equipo visitante. Surbrigen, lateral derecho de la Crema , fue clave por la sorpresa que generó con sus apariciones desde atrás, aprovechando la claridad en los pases de Castro y Carignano como pivot. Rosales, el encargado de armar juego en el local, se mostró impreciso en la creación y en las pocas chances de aproximación al arco que tuvo, al igual que Velazquez. Rafaela presionó muy bien en la mitad de la cancha y hasta en el propio campo de Unión, impidiéndole la salida fácil, y de a poco se hizo dueño del balón.
A los 22 de la primera etapa llegó el único gol de encuentro. Un agarrón dentro del área de Cárdenas, a González le dio la chance de la pena máxima a Rafaela, siendo el 6to penal a favor para la Crema en el torneo, y el 6to en contra para Unión. El encargado de convertir el penal fue Bovaglio, de buen partido. Desde ese momento, Unión se desesperó por el empate, y el partido se tornó sucio, con faltas innecesarias pero no duras, por parte de ambos equipos, que así se fueron al descanso.
En la segunda mitad, Unión empezó mejor, mas agresivo, e intentó aprovechar que el rival ya no presionaba tanto en tres cuartos de cancha. Rosales intentó hacerse de un socio buscando a Quiroga, que se tiraba atrás, pero fue muy marcada la falta de apoyo de los volantes. Del otro lado seguían estando las situaciones mas claras, esta vez, otro cabezazo de Carignano, a los 7 minutos, luego de un nuevo centro de Aguirre, y otra vez Limia sacó al corner como en el primer tiempo. Con el ingreso de Zarate para sumar un hombre más en ataque, Unión mejoró pero duro algunos minutos, ya que el problema del equipo no radicaba en la ofensiva sino en el armado de juego y en la falta de precisión en los pases. Planteó de ahí en más un esquema táctico de 3-1-4-2 que no estaba mal, pero le faltó mas juego por afuera. Encima, a los 19, Cárdenas, que estaba amonestado, le comete una falta dura a Federico Gonzáles y Beligoy lo expulsó. El hombre de menos casi sentencio a Unión. Rafaela se hizo dueño del partido, con Carignano, Fisore, Suárez y Medina tocando en el medio campo en forma muy clara y llegando al área rival, mientras que Unión se perdía haciendo faltas innecesarias. La entrada de Rodrigo Mannara ayudó un poco en ataque pero no cambió demasiado el panorama. A los 46 minutos Unión tuvo la chance mas clara del partido, después de que Mannara desbordara por derecha y tocara para Zarate que se metió en el área y con espacio le pegó fuerte, alto y desviado. En la jugada siguiente, Gonzáles tuvo un mano a mano ante Limia, pero la pelota dio en el poste. De todas formas a esa altura, y casi desde mitad del segundo tiempo, ya había un campeón. Todo el banco de Rafaela saltaba y coreaba el “dale campeón” tan merecido para Trullet y compañía. Una gran campaña que desde hace varias semanas lo metió en primera y que ahora le da el broche de oro con el título, aunque no se pudo festejar con es debido, dentro de un campo de juego. Luego del pitazo final, se gestaba la tradicional ronda con los jugadores rafaelinos festejando, pero los de Unión empezaron a reclamar al árbitro cosas inentendibles, y después algo bastante peculiar y vergonzoso: apagaron las luces del estadio y los players de la Crema se tuvieron que ir a vestuarios a las corridas ante la enaltecida reacción del público local. La cuestión no paso a mayores, aunque es clara muestra de la falta de deportivismo en el futbol argentino. Lo importante, Rafaela es campeón y de Primera, Unión tiene que esperar por los que vienen abajo, aunque jugando así será difícil.























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