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28 abril 2014

Crónica de una renuncia anunciada

La situación no daba para más. Javier Cantero, quien llegó con promesas heroicas anti-barra, dejó su cargo envuelto en muchas polémicas, desmanejos y promesas incumplidas. 

Nunca se dijo que la tarea que iba a asumir allá por fines de 2011 iba a ser fácil. Agarró un club devastado por el otro huracán JC (Julio Comparada), con casi 200 millones en deudas, un equipo sin rumbo y tomado por la barra brava. Nunca le fue fácil manejar la situación, ya que a los pocos días de su asunción le empezaron a llover embargos e inhibiciones. Algunos recientes y otros, que ni nos acordábamos que habían jugado en Independiente, pero veían la vulnerabilidad de Cantero. 

Los primeros meses también fueron tormentosos por las reiteradas y públicas peleas con los violentos que nunca lo dejaron ser. Prometió erradicarlos, no les quiso dar un peso, pero nadie lo ayudó. Ni se dejó ayudar. El apoyo que recibió de los otros dirigentes fue verbalmente, pero nunca desde los hechos. 

En lo estrictamente futbolístico, el Rojo iniciaba el año más difícil de su historia, en donde debía evitar el primer descenso de su historia. Pero él dijo que “no veía posibilidad de descenso”. Le historia empezó con Ramón Díaz, el DT que heredó del mandato anterior, y que tras una serie de derrotas en fila, no dio para más. Luego llegó uno de los clicks, el famoso 5-4 a Boca en la Bombonera y la confirmación de Cristian Díaz en su cargo. 

Las peleas con Bebote, líder de la barra seguían, y llegó otro atentado: la bomba de estruendo contra Olave y la suspensión del partido contra Belgrano. Justo en un momento en donde el equipo empezaba a levantar, pero que seguía sumergido en la zona de descenso. Temporada para la cual se contrataron jugadores experimentados para absorber la presión. Pero las reiteradas lesiones imposibilitaron armar un equipo sólido y los resultados no llegaban. En el receso no llegó nadie, y empezó el semestre más complicado en lo más bajo de los promedios. 

El Tolo Gallego había sido el asignado como el salvador desde hacía unos meses antes. Tampoco pudo encontrar el rumbo, más allá de victorias frente a Vélez y Racing que lo hicieron salir por algunos días de la zona de descenso. El equipo entró de nuevo en un pozo del cual nunca pudo salir. 

La deuda aumentaba, el último balance alcanzaba los 400 millones, casi el doble de fines de 2011. Los embargos seguían lloviendo. Y llegó el descenso, en junio de 2013. Bajo una alarmante pasividad de la barra, ya dividida, en donde se supone que hubo algún acuerdo entre violentos y dirigentes, ya que no hubo incidentes en los meses previos. 

Entre Cantero y Brindisi, encargado de dirigir los últimos partidos en Primera, no eligieron bien los refuerzos a la hora de entender que la B nacional debe ser un simple paso. Al menos así lo exige la historia de Independiente. Los primeros resultados no se dieron, y en lo que pareció uno de los pocos aciertos del presidente, trajo a Omar De Felippe. Ya de entrada contó con el aval de los resultados. Acomodó las cosas y el equipo terminó sólido y en zona de ascenso. En el receso algo pasó, nuevamente. Conocido era que a los jugadores se les debían varios meses y se contrató a Insúa, siendo el mejor pago del plantel. Por lo bajo se dijo que eso causó malestar en el vestuario. 

Poco tiempo antes del reinicio del torneo, De Felippe había advertido que el mejor refuerzo era pagarle el sueldo a los jugadores. Nunca más se vio el equipo, que lejos de demoler a sus rivales, terminó de gran manera la primera rueda. Los últimos meses fueron muy tormentosos. Luciano Leguizamón, uno de los tantos responsables del descenso, embargó las copas a causa de una deuda que el club sostenía con él.
A partir de allí, con los resultados negativos en la cancha, empezó la impaciencia de la gente. La situación ya era insostenible en todos los ámbitos institucionales. Se le exigía la renuncia y nunca se dejó ayudar. Hubo muchos intentos de acuerdo entre la oposición y el oficialismo, pero siempre fracasaron. 

La última derrota en Misiones y una aparente amenaza a su esposa, habrían sido el desencadenante. Cantero entendió que la situación no daba para más, aceptó el acuerdo y el adelantamiento de las elecciones para julio. 

El futuro también es incierto. La Agrupación Independiente, comandada por el sindicalista Hugo Moyano, acercaría el dinero para pagar los sueldos retrasados de los jugadores y los empleados del club. 

Llegó la hora de que venga quien venga, piense de una vez por todas en el bien del club y que dejen de utilizarlo para el bien propio. El que venga deberá saber que se encontrará con un club devastado. Peor que como lo encontró Cantero. Un fútbol sin rumbo, el estadio sin terminar, empleados que hacen paro, maestros de la escuela que tampoco cobran y chicos de la pensión que no comen como deben.


Por Gabriel Corso @GabrielCorso2

14 noviembre 2012

Belgrano ganaba pero el partido se suspendió por incidentes

Por Juan Ignacio Erreca @juani_erreca

Belgrano ganaba 1 a 0 ante Independiente en Avellaneda, pero el encuentro debió ser suspendido luego de que varias bombas de estruendo explotaran durante el entretiempo a metros del arquero visitante Juan Carlos Olave. 

20 agosto 2012

La voz del hincha, la más importante

Por Daiana Iroz @DaiaCAI

“… en las malas te juro que nunca te voy a dejar”, aclamó la tribuna visitante. El Rojo marcó mal, no hubo ataque. No convenció. Problemas en el infierno. 


Control de su cronómetro, silbato a la boca y Delfino dio el pitazo: comenzó el clásico… Ese que tanto se hizo esperar, debido a la suspensión que provocó la lluvia.

Llegando a los 30 minutos a los dos equipos les costaba tener precisión en los últimos metros. Rollos de las bengalas, encendedores, petardos, para Hilario Navarro. Ya comenzaba la tarde gris para Independiente. La transmisión de Fútbol Para Todos se cortaba y los hinchas furiosos transmitían su bronca en las redes sociales. Afuera, todo estaba mal. Y esta negativa pesó dentro de la cancha.
Racing controlaba el juego, se encontró con un visitante sin ideas. Y llegó el gol, por la mala defensa de Independiente. José Sand abrió el marcador del clásico y pudo despedir esa mala racha que llevaba en la Academia. Terminando el primer tiempo, llegó la expulsión de Morel Rodríguez por doble amarilla.
  El ataque de Independiente no existió.Racing jugó solo. Todo lo que pasaba en el partido era por el equipo local.
Y en el segundo tiempo, Independiente no encontraba el rumbo y el local hacía lo que mejor sabe hacer: esperar y contragolpear con la velocidad de sus delanteros. Racing estaba más cerca del segundo que el Rojo del empate. La defensa volvió a fallar, no pudieron Russo ni Mancuello. Y el goleador del local puso el 2 a 0 para que la tribuna local desate la locura.
 Cristian Díaz, DT de Independiente, paró un esquema cauteloso para dar batalla en la mitad de la cancha y no le salió. El equipo hace 10 partidos que no gana y, si hoy terminara el campeonato, Independiente descendería. ¿Se debe ir? La hinchada pide su renuncia.
El presidente de Independiente, Javier Cantero exclamó: "Estoy con mucha bronca, no podemos seguir así". Desde la fecha 12 del pasado Clausura, frente a Banfield, que Independiente no suma de a tres. Pasaron ya 10 fechas desde el 28 de abril de 2012 y ninguna victoria. Sólo 5 de 30 puntos en juego.


Ficha del partido:

Racing: Sebastián Saja; Iván Pillud, Fernando Ortiz, Matías Cahais, Claudio Corvalán; Diego Villar, Agustín Pelletieri, Mauro Camoranesi, Ricardo Centurión; Gabriel Hauche y José Sand. Director técnico: Luis Zubeldía.
Independiente: Hilario Navarro; Roberto Russo, Cristian Tula, Eduardo Tuzzio, Claudio Morel Rodríguez; Fabián Monserrat, Jonathan Santana, Fabián Vargas, Federico Mancuello; Luciano Leguizamón y Ernesto Farías. Director técnico: Cristian Díaz.
Arbitro: Germán Delfino.
Cancha: Juan Domingo Perón