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24 abril 2013

Pronóstico irreversible

Por Gabriel Corso @GabrielCorso2


Esa es la sensación que dejó Independiente luego del 0-2 en Rafaela. Estado vegetativo. Un equipo sin alma, sin juego, y que ve cada vez más cerca el abismo. En resumen, como dijeron en la transmisión del Fútbol para Todos, “la imagen misma de la desesperanza”. Así lo sienten sus hinchas. Así lo ven desde afuera.

¿Qué análisis estrictamente futbolístico se puede hacer del partido ante la Crema? Más de lo mismo. Otra batalla directa perdida, para evitar lo más temido. Un equipo que, como viene sucediendo desde el principio de la temporada, se desploma ante la primera adversidad. Todos sabían desde el minutos 5, cuando Federico González convirtió el 1-0, que el Rojo iba a perder ese partido. En condiciones normales, a cualquiera se le desacomodan los papeles cuando se ven abajo en el marcador tan temprano. Y más si ese es Independiente, un equipo que no da vuelta un resultado desde el 4-1 a Racing cuando todavía se llamaba “Clausura”.

La expulsión del pobre de Mancuello y el segundo gol, el de Vera, fueron los golpes de gracia de una tarde que vino torcida desde el arranque. Pero acá hay que analizar otras cuestiones. La experiencia a la que apostó Brindisi en su debut, ¿fue para dejarlos expuestos a los más grandes, o porque en serio creía que con ellos se podía torcer el rumbo? Porque la sensación es que todos los que entraron, quedaron expuestos. Y todos le dieron la razón a Gallego, es decir, si no jugaban era por algo. Del Hilario y Tuzzio de la Sudamericana 2010 queda el recuerdo nomás. El arquero tuvo responsabilidad en los dos goles y el defensor se mandó más de una macana, que de casualidad no terminaron en gol. Encima lo hace en un puesto, de 4, que no es el suyo. Al menos por naturaleza. El cinco, Battión, las vio pasar todas, jamás pudo para una pelota y generar juego.  Montenegro sigue sin poder ponerse el equipo al hombro; y el ”Tecla” Farías sigue fallando en jugadas claves, como el mano a mano que desperdició antes de los cinco minutos. Conclusión: sin arquero, cuatro, volante central, diez y centro-delantero, no se puede aspirar a nada.
Está en Miguel Ángel Brindisi darse cuenta de su error, mirar a la reserva y morir, si toca el peor final, con “los pibes del club”, como se pide en estos casos. No será lo más justo para ellos tener que cargar con esta enorme responsabilidad, pero no queda otra. Adrián Fernández fue de los pocos que demostró rebeldía ante la adversidad. De los “de experiencia”, zafan sólo Tula, Morel Rodríguez y Vargas, casualmente estos dos últimos estuvieron ausentes por lesión.

Ayer hubo una fuerte autocrítica de Cristian Tula: “Si hay que morir, que sea sangrando y en la última fecha. Contra Rafaela no demostramos absolutamente nada”.

Hoy el pronóstico parece irreversible. Para evitar lo que nunca pasó en 108 años, Independiente depende de una impresionante levantada en la recta final, o de que Quilmes pierda cinco partidos seguidos. Dos cosas poco probables. Si el Cervecero suma 8 de los 27… Si hace 13 de los 27… Todas las cuentas quedan chicas cuando se lo ve jugar al Rojo. Argentinos, el domingo a las 14.10, es el nuevo escollo para evitar el naufragio.

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